
Al ser ordenado el 30 de noviembre de 1897, al regresar de Guadalajara, le dan su primer nombramiento de Vicario en la parroquia de Jesús María, Ags. Esta parroquia fue para él su fragua, pues tuvo los primeros contactos con los grupos humildes, los indígenas que eran mayoría. Conoció las penurias que éstos soportaban y el abandono en que se les tenía. Este ministerio fue la escuela viviente para su futuro.
La característica de su ministerio fue la sencillez; no hizo cosas extraordinarias en Jesús María, sobre todo en el orden material; buscaba simplemente el bien espiritual de las almas y por eso su trabajo fue interior, callado, sobrenatural.
El catecismo, la predicación, el confesonario, las misas por los ranchos, ocupaban totalmente su vida. Diría suspirando años después estos felices días -¡qué diera yo por ser el muchacho ministro de Jesús María y no el Obispo de Aguascalientes!. Con frecuencia también se desplazaba a la ciudad de Aguascalientes a predicar en los diversos templos; por la fama que había adquirido de buen predicador, fue distinguido para que ocupara el púlpito en la peregrinación de los aguascalentenses al Tepeyac, para cantar las glorias de Santa María de Guadalupe.
|