SÁBADO DE CENIZA.
EVANGELIO DEL DÌA: ( SAN. MARCOS CAP.
VI)
CONSIDERACIÓN: La nave que en alta mar era combatida
por las olas que furiosas se levantaban a impulsos de un viento contrario, amenazando
hundirla en el abismo, es la figura de la santa Iglesia. Siempre amenazada de
muerte por sus enemigos. Los apóstoles que luchan incansables por salvarla,
representan a los jefes de la Iglesia, quienes luchan sin descanso defendiendo
la doctrina del divino Maestro y llamándolo con fervientes oraciones,
para que en los momentos más angustiosos levante su mano y calma la tempestad
y permanezca en la barquilla, hasta llevarla a segura playa.
No temamos cuando veamos que la santa Iglesia es perseguida;
no desmaye nuestra fe cuando la terrible tempestad de la persecución
parezca acabar con ella. No la acabará. Jesucristo Nuestro Señor
está con ella hasta la consumación de los siglos. Permitirá
que las olas se levanten y la amenacen, para que no la destruyan. Quiere que
haya mártires que lo confiesen valerosamente y que lleven al cielo la
palma de la victoria; quiere que lo llamemos para que nos salve, quiere que
le demos pruebas de nuestro amor y de nuestra fe.
Pidámosle al Señor ese amor fuerte más
que la muerte y esa firmeza en la fe, que hace a los mártires del cristianismo.
No merecemos tanta gloria, pero si es su santísima v9oluntad que sea
tentada nuestra fidelidad a la santa Iglesia que en ese peligro entre a la débil
barquilla de nuestra alma y haga cesar el viento de la tempestad.
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