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SOBRE AÑO NUEVO:
El Siervo de Dios como Pastor celoso del bien espiritual de sus ovejas, aprovechaba toda ocasión para dar un consejo, una orientación, un aliento a cualquier persona que desee empezar un Nuevo Año con deseos de ser mejor cada día. En una ocasión dijo lo siguiente: Debemos empezar este Nuevo Año como Dios quiere que lo sea, ya que nos concede toda clase de beneficios y así como ayer hicimos reflexiones retrocediendo a lo pasado mirando todos los beneficios que Dios nos concedió, ahora reflexionemos sobre lo porvenir, haciendo verdaderos propósitos para aprovechar el tiempo. El tiempo es el gran tesoro de la vida, que pasa y no vuelve, se hunde en el abismo de la eternidad, un día que lo hayamos pasado mal, nos pesará haberlo desperdiciado con las gracias que Dios nos concedía, pero ese día no volverá, vendrá otro, pero ya no es el mismo”.
Hay que pedir mucho a Nuestro Señor su gracia para cumplir nuestros buenos propósitos diciéndole que en este Nuevo Año queremos reparar todo el mal que hicimos el año pasado, que en este año queremos hacer su santísima voluntad manifestada de tantas manera, que queremos ser mejores, más piadosos, más caritativos con el prójimo, más devotos de la Santísima Virgen, etc, Cada uno sabemos mejor lo que más nos cuesta trabajo practicar, por eso pidámosle al Señor que nos dé fuerzas para cumplirlo y El no nos la negará. Prometámosle ser más cumplidos con nuestro deber, acercarnos más a su divino Corazón, con deseos de vivir fuera de la disipación del mundo, y que nos dé su gracia para seguir sus inspiraciones, que queremos oír su voz en el silencio como el niño Samuel a quien le habló el Señor por tres veces en el silencio de la noche para manifestarle sus altos designios.
Pidámosle que nos dé su gracia para conocernos a nosotros mismos; y sobre todo pidámosle que inflame nuestro corazón en su divino amor, que nos dé un celo ardiente por la salvación de nuestros prójimos y que nos ayude a hacer que los niños que están a nuestro cargo, lo conozcan y le amen.
DESPUÉS LA PRUDENCIA DEL SIERVO DE DIOS |