
Versión narrada por su hermana Luciana siendo seminarista el Siervo de Dios.
~ Siendo estudiante en el Seminario de Guadalajara y estando de vacaciones le hace esta ingenua pregunta a su mamá Dña, Pilarcito: -¿Mamá, por dónde me echa la bendición todas las noches?. La buena señora le indica la dirección en que lo bendecía; él, cariñoso y lleno de bondad que siempre lo caracterizó toma la mano de su mamá y le dice: -”No, mamá, por allá no me encontrará su bendición, por acá bendígame siempre”, y soltándole la mano la ponía sonriente y satisfecho a repetir la lección; “Ahora sí, mamá, ya no lo olvide”.
~ Siendo niño Jesusito, contaba 4 años al quedar viuda su madre, por la muerte de su esposo D. Apolonio, y en una vida sencilla y llena de espíritu sobrenatural, al lado de sus hermanitas, en una ocasión que estaban comiendo sentado en el batiente de la puerta, y como su hermana pasaba y pasaba, preparando el platillo para todos, le dice el niño a su mamá “Mira, mamá, Chana me anda faldillando mi plato”
~ Durante su misión episcopal la cual fue sumamente fecunda, al cumplir sus 50 años el Papa Pío XII le envía felicitaciones por su benemérita labor en que además de alabar sus virtudes le dio varios títulos honoríficos entre ellos el de “CONDE” y “ASISTENTE AL SOLIO PONTIFICIO”. Un día una hermana religiosa con gozo le pregunta: ¿Nuestro Padre, es verdad que Ud. es “conde”?. El contesta lleno de amabilidad: -”No, hija, yo no escondo nada”. Quedando con esto, manifiesta su humildad y sencillez.
~ Cuando el Sr. Cura D. Justo Ramírez, Pérez fundó la Escuela de S. Luis Gonzaga, el niño José de Jesús y otros 2 amiguitos de esa misma escuela, quisieron hacerse compadres y se preguntaban: ¿Pero cómo nos vamos a hacer compadres nosotros? Dentro de su inocencia encontraron la solución: Bautizar los tres a un conejo y así ya serían compadres. Esto los llenó de alegría y compartían sus juegos con el animalito y en sus estudios se ayudaban como buenos compadres, a obtener mejores calificaciones.
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