
DEL SIERVO DE DIOS JOSE DE JESÚS LÓPEZ.
Toda espiritualidad cristiana nace del evangelio, en él se justifica y se desarrolla en el horizonte del espacio y del tiempo. De la interacción de una persona concreta, José de Jesús López, y de su manera da darle respuesta al Evangelio en un ambiente concreto, esa espiritualidad va apareciendo con una nitidez e imagen clara de Cristo. Un Rostro, un Cuerpo, que va respondiendo a las necesidades de la Iglesia en la que él vivía. Con ese rostro de Cristo aparece la contemplación de un todo. Con el amor, aparece una manera de actuar, de orar, un apostolado específico, ya que todo Fundador trae consigo una forma especial de santidad.: trato, sentimientos y actitudes de esta espiritualidad, son simplemente la base de este modo peculiar de vivir el Evangelio. Las virtudes que son como una constelación que se destaca sobre las que están en la base: las teologales y las cardinales. De aquí surgirá, que tiene “como alimento, hacer la voluntad del Padre”, como Jesús el supremo modelo.
EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y A LA SMA. VIRGEN AL ESPÍRITU SANTO Y A SEÑOR SAN JOSÉ.
Sosténgase en los fieles la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús, felizmente tan extendida y apreciada en nuestro pueblo y para ello dispone este Sínodo: a) que se fomente la práctica hermosísima de la Comunión Reparadora de los viernes primeros;, b) que se organicen y atiendan con empeño el Apostolado de la Oración, como ya está dispuesto; c) que se trabaje con constancia en la obra de las entronizaciones del Sdo. Corazón en los hogares, en las fábricas y talleres; d) que se celebre con la mayor solemnidad posible el Mes de Junio, procurando que en los ejercicios vespertinos haya ofrecimiento de flores y alguna plática o lectura alusiva; e) que se recomiende a los fieles el Acto de Desagravio al Sacratísimo Corazón de Jesús.
Propáguese la devoción al Espíritu Santo, haciendo entender a los fieles que la obra de nuestra santificación está en sus manos y como en estos tiempos, en que el mundo se agita en convulsiones de odios y venganzas, debemos recurrir a El para que se digne renovar la faz de la tierra.
Esfuércense los sacerdotes por sembrar en los corazones de los niños, la semilla de esa devoción hermosísima, enseñándoles a que vean en la Virgen Sma. a la Madre celestial y la honren con algunas prácticas sencillas y acomodadas a su edad. Celébrense las fiestas principales de la Sma. Virgen con entusiasmo e invítese a los fieles para que asistan a ellas, exhortándolos para que se acerquen a la Sagrada Comunión y ofrezcan ese obsequio a la Madre de Dios, que será lo más grato para Ella y lo más provechoso para sus almas, y también el mes de María con ofrecimiento de flores, dando una breve plática que excite en los corazones el amor y devoción a la Virgen Santísima.
Es obligatorio en todos los templos el Triduo o Quincenario a la Sma. Virgen en el misterio de su gloriosa Asunción. Otro tanto debe decirse del Triduo a la Medalla Milagrosa en su fiesta del 27 de noviembre. El día 12 de cada mes se ofrecerán en todos los templos especiales cultos a la Sma. Virgen de Guadalupe, Madre y Reina de los mexicanos. La Visita que nuestra Señora del Pueblito, Patrona del buen temporal en esta Diócesis e imagen venerada por su antigüedad, hace anualmente a todas las iglesias públicas y semipúblicas de la Ciudad Episcopal.
Propaguen también la devoción al Castísimo Patriarca Sr. San José y fomenten la Asociación del Culto Perpetuo. |